jueves, 23 de enero de 2014

LA MADRE Y HIJO



LA MADRE Y EL HIJO


A vosotras me dirijo
Madres de oscuras hazañas,
Las que tuvisteis un hijo,
Dentro de vuestras entrañas,

Las que supisteis cuidarlo,
Entre desvelos y penas,
Las que supisteis criarlos,
Con sangre de vuestras venas,

Las que debéis siempre ser,
El ángel de vuestro hogar,
Las que enseñasteis a creer,
Las que enseñasteis a rezar,

Las que vivís suspirando,
Con afanes infinitos,
Noche y día traginando
Por el pan de los hijitos,

Y con semblante risueño,
Su mitad les entregáis
Y si el pedazo es pequeño,
También el vuestro les dais,

Yo os pido Madres amantes,
Fuentes de amores benditos,
Que siempre estéis vigilantes,
Por el bien de los hijitos

Quien tanto les sabe amar,

Ha de tener corazón,


Para dejarlos marchar

Por sendas de perdición,

Prendas que son tan queridas,
Y cuestan mil sacrificios
¿Quién querrá verlas hundidas
En el fondo de los vicios

¿De que servirá él criarlos,
Con cariño Maternal
Si  logra el vicio  arrojarlos,
A los abismos del mal,

¡Ay de la Madre que olvida,
Lo que Dios le ha confiado

¡Ay de la que trae a vida,
¡Un blasfemo o un malvado!

Porque si esa Madre ha sido,
Culpable de tanto mal,
De Dios le caiga en su oído,
Esta sentencia fatal,

No fuiste Mujer bendita,
Que el mudo té de  un hijo bueno
Fuiste víbora maldita,
Que al mundo diste veneno,

A vosotras me dirijo,
Madres celosas y buenas,
Las que dierais por un hijo,
La sangre de vuestras venas,

Las que lucháis por criarlos,
Como azucenas lozanas,
No os olvidéis de educarlos,
Con enseñanzas cristianas,

Yo os pido Madres amantes,
Que a los hijos protejáis,
Que siempre estéis vigilantes,
Porque en  ellas  fiáis,

En los abismos abiertos del mal,
Les veréis hundidos,
Y es menor mal verlos muertos,
Que conocerlos perdidos,

No me digáis que ninguna,
Verlos perdidos quisiera,
Pues sé que no hay Madre alguna,
Que tenga entrañas de fiera,

Pero alguna puede haber,
Que no se pare ha pensar,
Que hay un modo de querer,
Que es un modo de matar,

Cariños mal entendidos,
Y locamente otorgados,
Hacen más hombres perdidos,
Que hombres juiciosos y honrados

No quiere bien quien  halaga,
Pasiones que en otro viere,
El que mayor bien os haga
aquel es quien  más os quiere,

Y siendo un bien singular,
La educación que os den
Querer bien es educar,
Porque es hacernos gran bien,

Es obvio bien verdadero,
Que el hijo que lo comprenda,
Le valdrá más que el dinero,
Le valdrá más que la hacienda,

Madres de amores prodigios
Si amáis al Pueblo también,
No le deis un solo hijo,
Que no sea hombre de bien,

Vivid  vivid educando,
Vivid  vivid reprendiendo,
Noche y día vigilando
Noche y día, corrigiendo,

Poned el alma en la empresa,
De dar buena educación,
Pues precisamente es esa,
Vuestra principal misión, 
 
Reglas queréis y lecciones,
Para este fin conseguir
Tan solo en cuatro renglones,
Se pueden todas resumir

El hijo en casa ha de ver,
Ejemplos de bien obrar
Ejemplo de bien hacer,
Y ejemplos de bien hablar

Y basta cristianas Madres,
Porque bien debéis saber
Que lo que fueron los Padres,
Los hijos luego han de ser,

Y si  bien  los educáis,
Mañana os respetaran
Y si pan necesitáis
Pan y cariño os darán.

  Con cariño

A Eulalia Fernández

De Santiago Blanco

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